Monday, February 21, 2005

"Poema"

Asi, entre comillas "Poema", porque no se le puede llamar poes�a a �sto, a �sto que es la vida:

Mar adentro, mar adentro.
Y en la ingravidez del fondo donde se cumplen los sue?os se juntan dos voluntades para cumplir un deseo.
Un beso enciende la vida con un rel�mpago y un trueno y en una metamorfosis mi cuerpo no es ya mi cuerpo, es como penetrar al centro del universo.
El abrazo m�s pueril y el m�s puro de los besos hasta vernos reducidos en un �nico deseo.
Tu mirada y mi mirada como un eco repitiendo, sin palabras 'm�s adentro', 'm�s adentro' hasta el m�s all� del todo por la sangre y por los huesos.
Pero me despierto siempre y siempre quiero estar muerto, para seguir con mi boca enredada en tus cabellos.

Gracias Ram�n Sampedro.

Sunday, February 20, 2005

Solo palabras

Si la vida fuera justa, ser�a muy injusta.

El Circulo

?Qu� pena!

?Qu� pena si este camino fuera de much�simas leguas
y siempre se repitieran
los mismos pueblos, la mismas ventas
los mismos reba?os, las mismas recuas!
?Qu� pena si esta vida tuviera
--esta vida nuestra--
mil a?os de existencia!
?Qui�n la har�a hasta el fin llevadera?
?Qui�n la soportar�a toda sin protesta?
?Qui�n lee diez siglos en la Historia y no la
cierra
al ver las mismas cosas siempre con distinta
fecha?
Los mismos hombres, las mismas guerras,
los mismos tiranos, las mismas cadenas,
y los mismos farsantes, las mismas sectas
?y los mismos, los mismos poetas!
?Qu� pena,
que sea as� todo siempre, siempre de la misma manera!



?Que poema del Mestro Le�n Felipe Camino!
Y yo aqui, con el mismo sentir, el mismo dolor, la misma felicidad... ?Que pena!

Sunday, February 06, 2005

Cuento

No dire m�s, es s�lo eso: un cuento.


LA MUERTE DADA POR SUPUESTO



El hecho mismo de percibir, de atender, es de orden selectivo: toda atenci�n, toda fijaci�n de nuestra conciencia comporta una de liberada omisi�n de la no interesante.

Borges, La postulaci�n de la realidad.


Los hombres est�n locos; creen que sus maestros son inmortales.

Parafraseando a Albert Cohen.


Hacia finales del mes de agosto de 2001, me dispuse a iniciar mi curso de Teor�a del Arte correspondiente al 5� semestre de la carrera de Artes Pl�sticas en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado �La Esmeralda�; escuela ubicada en Tl�lpan y R�o Churubusco, en el Centro Nacional de las Artes, (C. N. A. por sus siglas) en la ciudad de M�xico; el profesor con el que deb�a cursar la materia era el curador de arte Carlos Aranda.
Carlos Aranda era un hombre con un ligero encorvamiento en su andar, de cabello cano y piel blanca y su estilo de vestir coincid�a con lo que �l mismo aseveraba �una forma sacerdotal�, con colores oscuros y, me atrever�a a decir tristes.

El d�a en que asist� por primera vez a clase con �l era la tercera de las sesiones, por lo que autom�ticamente yo ya hab�a acumulado �de entrada- dos faltas, acto que no es de muy buen decir en esta escuela y creo que en ninguna otra; Carlos al momento de tomar la lista de asistencia y darse cuenta de mis ausencias me dijo en tono severo pero amable:
�No puedes volver a faltar, o solo que desees irte sin escalas a extraordinario� a lo que respond� -un tanto apenado pero firme- que no lo volver�a a hacer; despu�s dirigi�ndose al grupo Carlos afirmo: �Desde el primer semestre que impert� clases en esta escuela deje de ser �barco�... ahora soy el �Titanic�, pero, a�n as�, no es f�cil pasar la materia conmigo as� que no se conf�en� el grupo solt� algunas risas con lo cu�l yo me sent� un poco m�s tranquilo; la clase continu� sin mas contingencias y nos empezamos a adentrar en los temas que ser�an los ejes de la materia: el cuerpo, el tiempo, el espacio, la alteridad y la memoria.

En la clase del 5 de noviembre, Carlos Aranda afirm� que hacer curadur�a era hacer memoria; hasta ese momento no me hab�a dado cuenta de las maneras que tiene la memoria para manifestarse en nuestra civilizaci�n, por lo que quise saber un poco m�s del asunto.
Al terminar la clase le pregunt� a Carlos en d�nde hab�a publicado material que hiciera referencia a esta afirmaci�n, me respondi� que en el m�s reciente n�mero de la revista �El huevo� hab�a escrito algo acerca de la memoria y la curadur�a, y que si me daba prisa todav�a podr�a encontrarla en la librer�a �Educal� que se ubica en el mismo C. N. A.
Me di a la ocupaci�n de ir a buscar dicha revista, tuve suerte, la encontr� y la compr�, en efecto en el n�mero 10 de la revista, en su p�gina 01, el articulo firmado por Carlos Aranda se titulaba:

Curadur�a y memoria, en donde el autor intenta mostrar que la acci�n de hacer memoria y hacer curadur�a es irreductible a los simples procesos cerebrales.

Plantea que la memoria es parte de la �curaci�n�, pues la diferencia entre ambas es de grado y no de naturaleza. El sujeto que memoriza, est� inmerso en la curadur�a y sus impresiones m�s inmediatas coinciden con la realidad.
Y as�, al pretender objetivar esa realidad, el sujeto se encuentra rodeado de im�genes, que de hecho no est�n sino situadas a medio camino entre la cosa y su representaci�n en la imagen. Y es que, pensar es olvidar diferencias, es generalizar, es abstraer.
Para Aranda el mundo material resulta de la reflexi�n del cuerpo humano sobre los objetos que lo constituyen. Ninguno de los dos se puede concebir por separado. La percepci�n no es impersonal puesto que, en definitiva, la materia y las im�genes que surgen al percibirla, residen en el cuerpo humano cuyo estatuto de imaginario procede de una correlaci�n entre movimientos f�sicos y modificaciones ps�quicas que derivan en la curadur�a; o sea, en una selecci�n de eventos y actos los cuales seleccionamos y damos cabida en nuestra memoria, as� jerarquizamos, distribuimos, acomodamos e inclusive escondemos, ya sea un recuerdo o una acci�n; tal y como lo hacemos en una galer�a, tal y como hacemos con las obras de arte.
La percepci�n, por su parte, aparece como consciente y actual, o bien como inconsciente y virtual. Pero siempre es material. Por otra parte, Aranda insiste en que tambi�n cuenta el recuerdo de las experiencias pasadas.
Este recuerdo es de dos clases. Unos son resultado del aprendizaje f�sico, de la repetici�n voluntaria de un gesto o una actividad que lo vuelve maquinal. Otros, involuntarios o fortuitos, surgen como evocaci�n o sugesti�n de un orden ps�quico �ntimo. Si los primeros resultan de una operaci�n del cerebro, los segundos est�n condicionados por una instancia activa que tiene su sede en el cerebro, y permiten asegurar la continuidad de la vida mental.
Por tanto, para Carlos Aranda, el l�mite de la percepci�n no es la memoria, sino la curadur�a, por que la funci�n del esp�ritu no es la de representar el mundo, sino la de inventarlo.

En la parte final del articulo figuraba un anexo el cual ten�a por subtitulo:
La muerte dada por supuesto o la muerte como consecuencia cultural; aqu� se daba a la tarea de esbozar las primeras l�neas de establecimiento de la teor�a de la inmortalidad del hombre a trav�s de su memoria o mejor dicho de su amnesia; bas�ndose en un estudio de la NASA en donde se demuestra que los abejorros �por la gran masa y peso que poseen a comparaci�n de sus peque?as alas- no deber�an volar, pero s� lo hacen es porque los abejorros nada saben de masas ni proporciones, o s� lo saben ya lo olvidaron; esto en analog�a con los seres humanos podr�a afirmar, que s� los seres humanos mueren es porque la idea de la muerte ha sido arraigada en nuestro esp�ritu y en nuestra memoria por nuestros ancestros, pero el d�a que el hombre se olvide de la muerte, �ste ya no perecer�, y es que, olvidar algo es �precisamente- darle muerte; s� los humanos nos olvidamos de morir entonces no falleceremos; en los animales no es aplicable esta regla ya que ellos no tienen conciencia de la muerte, y es que para olvidar algo primero habr� que tener conciencia de ese algo.
Por lo tanto la clave para evadir a la muerte es el olvido, no su desconocimiento, ya que es m�s dif�cil olvidarse de algo, que solo ignorar su existencia.

Despu�s de la lectura de dicho articulo me dirig� al departamento de museograf�a de �La Esmeralda� con Arturo Ruiz y �lvaro Cer�n, con quienes estaba realizando mi servicio social; el d�a transcurri� con hechos que al final son balad�es, por lo tanto no mencionar�.

El mi�rcoles 21 de noviembre, el grupo estaba esperando la clase de teor�a con Aranda, eran las 4: 55 p.m. y Carlos no daba huellas de su presencia, la clase -de dos horas- deb�a comenzar a las 4, y una de las razones por la cual todos est�bamos inquietos, se deb�a a que el profesor nunca faltaba y cuando llegaba a hacerlo, mandaba a su asistente Erick o en su defecto nos avisaba con anticipaci�n y nos dejaba lecturas extras para compensar la falta. (otra de las razones era que ya nos quer�amos ir)
A las 5: 15 p.m. cuando los que qued�bamos dispon�amos a marcharnos, Carlos Aranda lleg� pero no como siempre, lleg� disculp�ndose por el retardo y por las causas del mismo, nos narr� que al taxi en el que se dirig�a a la escuela, se le atraves� otro auto, por lo cual dio un frenado muy severo, despu�s de haber ido a tan alta velocidad, que Carlos estuvo apunto de salir proyectado por el parabrisas, y si no perder la vida, s� salir muy herido; nos cont� tambi�n como despu�s de salir avante de dicho contratiempo, por haberse sujetado bien de un apoyo del auto, al llegar al C. N. A. bajarse y pagar con un billete de alta denominaci�n, el taxista lo amenaz� de muerte y dici�ndole palabras bruscas, se dio a la fuga con su dinero. Sucesos definitivamente terribles ya que, despu�s de pasar por el trance de casi de perder la vida por un accidente automovil�stico, el conductor del taxi result� ser un ladr�n, cuando no un asesino, cosa que ni el profesor ni nadie en su lugar, se iba a atrever a averiguar.

A partir de ese momento y en las clases sucesivas, Carlos Aranda comenz� a olvidarse poco a poco de las cosas, primero, se olvido de pasar lista de asistencia, luego, olvido uno a uno los nombres de los compa?eros, de Otto, de Mauricio, de Karina, de Ver�nica Madero, de Jessica, de �ngel, de Rodrigo, de mi, de todos; despu�s comenz� a faltar
-posteriormente entender�amos que se hab�a olvidado de la clase- y as� como se olvidaba paso a paso, lentamente de todo y de todos en su vida profesional, tambi�n lo hacia en su vida personal.
?Ser�a acaso que el encuentro de frente dos veces en un mismo d�a con la muerte y con el ansia de olvidar esos sucesos desencadenaron en el profesor Carlos Aranda, una especie de amnesia caprichosa?
El olvido, la amnesia: perdida total o parcial de la memoria; en el caso de Carlos Aranda la perdida de la memoria fue �literalmente- total.
Y he aqu� la almendra de mi relato, aqu� mi desesperaci�n de testigo, c�mo transmitir a otros lo que uno ha visto; y es que el profesor �si se me permite el ox�moron- termin� por olvidar sus recuerdos.

Olvido la claridad del mar, olvido la sensaci�n de leer Harry Potter, de su curadur�a en el MUCA roma, de la hermosa mujer que vio en Nueva York, del arte antiguo y del arte contempor�neo, de las dedicatorias en sus libros, de la nieve, del tabaco, de la primera versi�n inglesa de Plinio, de las muchedumbres en el aeropuerto, de las molestias de la gripe, de su cumplea?os, de una plateada telara?a en el centro de una pir�mide negra que vio cuando ten�a tres a?os, de los decorados en las pel�culas de Peter Greenaway, de Funes el memorioso de Borges, de los pretextos que inventan sus alumnos, de De la literatura apocal�ptica, por Blanca Acinas Lope, del color del color rojo, de los movimientos complicados de su mano y de sus anillos, de la danza de los caballeros de Prokofiev, de los sobrevivientes de una batalla, de su colecci�n de material gore, de la pel�cula Happy and togeter, de las se?oritas de Avignon de Picasso, de la sentencia de Her�clito: �En los mismos r�os entramos y no entramos, estamos y no estamos�, de que su coraz�n latiera, de que hab�a enviado tarjetas postales, de que su sangre flu�a, de las focas, de los delfines, de sus libros favoritos, de aquel cuento que narra como el Alto Rey, tras alcanzar una victoria sobre el enemigo noruego, hace venir a la corte al poeta Ollan y le encarga de componer un cuento en su honor. El d�a se?alado, el poeta comparece y recita una obra sin m�cula, que respeta los antiguos c�nones, pero que deja a todo el mundo indiferente. El rey recompensa a su servidor con un espejo de plata y le ordena seguir trabajando. Cuando el plazo previsto se ha cumplido, Ollan comparece en presencia de la corte y lee, tr�mulo y balbuceante, un poema inaudito, �no era una descripci�n de la batalla, era la batalla.� El rey da al poeta una m�scara de oro y lo despide rog�ndole que trate de superarse. Cuando por tercera vez el poeta se presenta ante el rey, su aspecto ha cambiado, todo sugiere que un terror sagrado se ha apoderado de �l. Lleno de temor y de misterio murmura al o�do del rey una l�nea �nica, como una plegaria o una blasfemia. El rey, fascinado y horrorizado, le ofrece un pu?al como recompensa. El poeta se quita la vida al salir del palacio; el Alto Rey renuncia voluntariamente a su corona, yerra hasta su muerte pidiendo limosna por el que fue su reino, y jam�s repite la palabra que ha escuchado; de la guerra de las galaxias, de los art�culos que escribi� y de los que iba a escribir, del atardecer en Colima, de Yugoslavia, del agua a la luz de la luna, de Afganist�n, de las cartas de amor que hab�a recibido, del �ngel de la independencia, de lo que es una toma subjetiva en el cine, de lo que es Susan Sontag para el arte, de lo que era Gombrich para la historia; de las palabras, de las letras, de respirar, se olvido de olvidar lo que ya hab�a olvidado...

Nota del 22 de abril de 2002.
Esto fue el fragmento de una carta que encontr� en una caja enterrada junto a unos documentos personales del autor, (an�nimo) en lo que antiguamente fue �La Esmeralda.�
Hasta donde yo s�, el Centro Nacional de las Artes (ahora, ya olvidado por todos) actualmente son depauperadas ruinas de piedra a las cuales se les conoce como:
La capital de la memoria, (lugar donde todos recuerdan que han olvidado todo) -que con el tiempo se han vuelto sagradas- y en las que nadie se atreve habitar, pero donde corre el rumor de que un ser inmortal �gracias a su amnesia- las mantiene en pie, y es que -a manera de leyenda- se dice que ese personaje, que por su atuendo parece un sacerdote, un d�a se olvido de todo, raz�n por la cual,
-primero con gusto, luego con indiferencia- se olvido de morir.




Wednesday, February 02, 2005

200 a?os

He aqu� un Haik� de m�s de doscientos a?os.


De no estar t�,
demasiado enorme ser�a el bosque.

Kobayashi ISSA

Haik�

Aqu� algo m�o, con el esp�ritu del bellisimo estilo poetico japon�s del Haik�:


Enciendo una vela,
el polvo gira alrededor de la flama;
He creado un Universo.

Monday, January 31, 2005

S�plica

�sto me lo mando una amiga mia por correo, cuando lo le� por primera vez, quer�a gritar, llorar, arrancarme el alma a mordidas; desp�es de escribir o leer �sto, ?Que m�s se puede hacer?

A LA UNA DE LA MA?ANA

(fragmento)

?Solo por fin! Ya no se oye m�s que el rodar de algunos coches rezagados y derrengados. Por unas horas hemos de poseer el silencio, si no el reposo. ?Por fin desapareci� la tiran�a del rostro humano, y ya s�lo por m� sufrir�!?Por fin! Ya se me consiente descansar en un ba?o de tinieblas. Lo primero, doble vuelta al cerrojo. Me parece que esta vuelta de llave ha de aumentar mi soledad y fortalecer las barricadas que me separan actualmente del mundo.Descontento de todos, descontento de m�, quisiera rescatarme y cobrar un poco de orgullo en el silencio y en la soledad de la noche. Almas de los que am�, almas de los que cant�, fortalecedme, sostenedme, alejad de m� la mentira y los vahos corruptores del mundo; y vos, Se?or, Dios m�o, concededme la gracia de producir algunos versos buenos, que a m� mismo me prueben que no soy el �ltimo de los hombres, que no soy inferior a los que desprecio.

CHARLES BAUDELAIRE


Pues lo �nico que se me ocurri� fue escribir algo:


El signo


La vida del hombre es un signo en la distancia, un poco de carb�n que brilla un poco en el interior de un poco de mar; los �rboles son muebles vivos que al vernos, se quedan dormidos:las sillas y las mesas nos miran y se quedan quietas.
Hablamos para no ser escuchados,
?A qui�n le importa un mono desnudo?
que grita y chilla y hace de su leguaje un escupir obsceno.

El hombre no habla, solo babea, solo escupe,
solo dice fragmentos de palabras,
solo simulacros de palabra,
solo un octavo de palabra,
solo un minuto de palabra,
solo silencios de palabra,
solo intentos de palabra,
solo acentos de palabra,
solo plumas de palabra,
solo dermis de palabra,
solo latidos de palabra,
solo gotas de palabra,
un estrato de palabra,
un crepitar de palabra,
un aullido de palabra,
una genuflexi�n de palabra,
una estalactita de palabra,
un medio tono de palabra,
una sombra de palabra,
una hebra de palabra,
un ensayo de palabra,
un cabello de palabra,
un p�xel de palabra,
una ola de palabra.
!Que hablen las piedras, las estrellas, la mierda
que seguro hay mas sustancia en su discurso?
He escuchado un eco interior en la voz que producen.
Y ya que ni siquiera tenemos el consuelo de un suicidio digno,vamos a mordernos y arrancarnos la piel como los perros,
y que los perros nos perdonen por tan baja comparaci�n.
Es una l�stima, yo solo quer�a hacer un poco de ruido con mis pies.



P.D. Dios!...

Poema, comentarios y comentarios a los comentarios

Hace unos d�as escrib� un breve poema, influenciado por mi estado de �nimo, lo envie a tres personas, este es el poema, posteriormente los comentarios.


Que el amor exista


Que la belleza exista, que existan mares de estrellas liquidas;
Que existan marineros en tierra, y tardes sexuales de verano;
Que exista la l�nea de Picasso, y el color p�lido del miedo al minotauro;
Yo retrocedo en cuatro patas a la vista del cielo.
Me acostumbr� a tan poca luz , a tan poco amor, que me he quedado ciego.
Que el amor exista, aunque mi lugar sea la agon�a.
Aqui los comentarios al poema:
Comentario 1: hijole, que bonito esta, chingao! ('bonito' en elmejor sentido de la palabra, no del club de losoptimistas). lo digo en serio: en la epoca quevivimos, de posmodernidad, de ser 'cool', de bigbrother, de ser 'intenso', de la renovacion publica ymediatica de la misoginia y la estupidez... senecesitan COJONES para escribir algo asi. ahorita queestoy de cyberalcoholico -echando unos tragos frente ala red- SALUD por ese poema!!!
Comentario 2:
la belleza existe
... y existen ojos ciegos
el amor existe
... y existen oidos sordos
en un rincon oscuro la vision es parcial
pero se siente seguro...
lastima
los mares de estrellas liquidas huerfanos de tu mirada
lastima
todos los barcos que se van vacios... de tu pecho
existe
la linea de picasso en tus hombros y tus manos
no te castigues
no caigas en el sopor del latigo
aunque sea dulce

creeme,
el amor existe, aunque mi lugar sea la agonia.
Comentario 3:
Me pareci� muy, muy chido creo que una vez m�s me has llevado a notar las limitaciones que como humanos tenemos ante la grandeza del amor. (tanto que a veces inhibe).
Comentario a los comentarios:
Que exista la muerte, el odio, la infamia, la violencia cruda descarnada y gratuita. �ste Mundo es una carniceria asc�ptica, que exista el infierno actualizado. Yo los tengo a ustedes, es decir que todo, no est� del todo perdido.

Sunday, January 30, 2005

Dr. Carl Sagan (1934-1996)

Existen cosas maravillosas que nos hieren, pero �ste tipo tan particular de herida produce un dolor tan dulce, un dolor tan puro, tan ligero, que parece que lo eleva a uno; nuestro esp�ritu pareciera m�s colorido, m�s espeso o m�s rico; as�­ me hacen sentir las primeras l�­neas del cap�tulo n�mero uno, de ese inmenso libro, inmenso como el tema que trata: COSMOS de Carl Sagan.
Obra monumental que ha acercado a la ciencia a millones de personas. Recuerdo aquella vez que, charlando con un amigo mio que es cosm�logo, cite al Dr. Sagan, y �l me dijo emocionado: -Pues precisamente por �l, yo estudio cosmograf�a, yo quer�a ser como �l-.

?Acaso habra que decir algo m�s?
Este hombre inspir� a m�s de una generaci�n a buscar las respuestas a las dudas que nuestra especie, valerosa y curiosa, trata de resolver.

"El Cosmos es todo lo que es o todo lo que fue o todo lo que ser� alguna vez. Nuestras contemplaciones m�s tibias del Cosmos nos conmueven: un escalofr�o recorre nuestro espinazo, la voz se nos quiebra, hay una sensaci�n d�bil, como la de un recuerdo lejano, o la de caer desde lo alto. Sabemos que nos estamos acercando al mayor de los misterios."

�ste hombre dijo lo que todos ya sabemos, pero que ten�amos atorado en el pecho.


P.D. Gracias Dr. Sagan por enriquecer a �ste Mundo con su presencia; pero hay algo que no le perdono; con su ausencia, este Mundo es un poco menos interesante.

P.D. 2 ?Debo repetir acaso, que lo escencial es invisible para los ojos?

El Peque?o Principe

�ste fragmento que hoy les presento, de ese maravilloso libro llamado El Principito me ha hecho pensar cientos de cosas, entre otras, c�mo es posible que el mundo siga de esta manera como si El Principito no existiera, es como si no se hubiera escrito, es como si nadie lo hubiese leido.
En cuanto a mi, ya no puedo actuar como si el peque?o principe no existiera, me ha revelado algunas cosas, que me han costado mucho trabajo entender (soy terco y ciego), y por fin, creo que las estoy entendiendo; finalizo �ste texto con el fragmento final de un correo que me mando, desde argentina, una persona muy especial para mi:

(...) todo podria ser tan...tan sencillo y, paradojicamente, es incomprensible para la mayoria , justamente por eso, por lo simple...
y a vos, en esta ocasion, te toco ser principito, zorro o rosa ?
o un poco de cada uno?
beso.cuidate.


CAP�TULO XXI

Fue entonces que apareci� el zorro:
- Buen d�a - dijo el zorro.
- Buen d�a � respondi� cort�smente el principito, que se dio vuelta pero no vio a nadie.
- Estoy aqu� � dijo la voz �, bajo el manzano...
- Qui�n eres ? � dijo el principito. � Eres muy bonito...
- Soy un zorro � dijo el zorro.
- Ven a jugar conmigo � le propuso el principito. � Estoy tan triste...
- No puedo jugar contigo � dijo el zorro. � No estoy domesticado.
- Ah! perd�n � dijo el principito.
Pero, despu�s de reflexionar, agreg�:
- Qu� significa "domesticar" ?
- No eres de aqu� � dijo el zorro �, qu� buscas ?
- Busco a los hombres � dijo el principito. � Qu� significa "domesticar" ?
- Los hombres � dijo el zorro � tienen fusiles y cazan. Es bien molesto ! Tambi�n cr�an gallinas. Es su �nico inter�s. Buscas gallinas ?
- No � dijo el principito. � Busco amigos. Qu� significa "domesticar" ?
- Es algo demasiado olvidado � dijo el zorro. � Significa "crear lazos..."
- Crear lazos ?
- Claro � dijo el zorro. � Todav�a no eres para m� m�s que un ni?o parecido a otros cien mil ni?os. Y no te necesito. Y t� tampoco me necesitas. No soy para ti m�s que un zorro parecido a otros cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad uno del otro. T� ser�s para m� �nico en el mundo. Yo ser� para ti �nico en el mundo...
- Comienzo a entender - dijo el principito. � Hay una flor... creo que me ha domesticado...
- Es posible � dijo el zorro. � En la Tierra se ven todo tipo de cosas...
- Oh! no es en la Tierra � dijo el principito.
El zorro pareci� muy intrigado:
- En otro planeta ?
- S�.
- Hay cazadores en aquel planeta ?
- No.
- Eso es interesante ! Y gallinas ?
- No.
- Nada es perfecto � suspir� el zorro.
Pero el zorro volvi� a su idea:
- Mi vida es mon�tona. Yo cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen, y todos los hombres se parecen. Me aburro, pues, un poco. Pero, si me domesticas, mi vida resultar� como iluminada. Conocer� un ruido de pasos que ser� diferente de todos los dem�s. Los otros pasos me hacen volver bajo tierra. Los tuyos me llamar�n fuera de la madriguera, como una m�sica. Y adem�s, mira ! Ves, all� lejos, los campos de trigo ? Yo no como pan. El trigo para m� es in�til. Los campos de trigo no me recuerdan nada. Y eso es triste ! Pero t� tienes cabellos color de oro. Entonces ser� maravilloso cuando me hayas domesticado ! El trigo, que es dorado, me har� recordarte. Y me agradar� el ruido del viento en el trigo...
El zorro se call� y mir� largamente al principito:
- Por favor... domest�came ! � dijo.
- Me parece bien � respondi� el principito -, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas.
- S�lo se conoce lo que uno domestica � dijo el zorro. � Los hombres ya no tienen m�s tiempo de conocer nada. Compran cosas ya hechas a los comerciantes. Pero como no existen comerciantes de amigos, los hombres no tienen m�s amigos. Si quieres un amigo, domest�came !
- Qu� hay que hacer ? � dijo el principito.
- Hay que ser muy paciente � respondi� el zorro. � Te sentar�s al principio m�s bien lejos de m�, as�, en la hierba. Yo te mirar� de reojo y no dir�s nada. El lenguaje es fuente de malentendidos. Pero cada d�a podr�s sentarte un poco m�s cerca...
Al d�a siguiente el principito regres�.
- Hubiese sido mejor regresar a la misma hora � dijo el zorro. � Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, ya desde las tres comenzar� a estar feliz. Cuanto m�s avance la hora, m�s feliz me sentir�. Al llegar las cuatro, me agitar� y me inquietar�; descubrir� el precio de la felicidad ! Pero si vienes en cualquier momento, nunca sabr� a qu� hora preparar mi coraz�n... Es bueno que haya ritos.
- Qu� es un rito ? � dijo el principito.
- Es algo tambi�n demasiado olvidado � dijo el zorro. � Es lo que hace que un d�a sea diferente de los otros d�as, una hora de las otras horas. Mis cazadores, por ejemplo, tienen un rito. El jueves bailan con las j�venes del pueblo. Entonces el jueves es un d�a maravilloso ! Me voy a pasear hasta la vi?a. Si los cazadores bailaran en cualquier momento, todos los d�as se parecer�an y yo no tendr�a vacaciones.
As� el principito domestic� al zorro. Y cuando se aproxim� la hora de la partida:
- Ah! - dijo el zorro... - Voy a llorar.
- Es tu culpa � dijo el principito -, yo no te deseaba ning�n mal pero t� quisiste que te domesticara.
- Claro � dijo el zorro.
- Pero vas a llorar ! � dijo el principito.
- Claro � dijo el zorro.
- Entonces no ganas nada !
- S� gano �dijo el zorro � a causa del color del trigo.
Luego agreg�:
- Ve y visita nuevamente a las rosas. Comprender�s que la tuya es �nica en el mundo. Y cuando regreses a decirme adi�s, te regalar� un secreto.
El principito fue a ver nuevamente a las rosas:
- Ustedes no son de ning�n modo parecidas a mi rosa, ustedes no son nada a�n � les dijo. � Nadie las ha domesticado y ustedes no han domesticado a nadie. Ustedes son como era mi zorro. No era m�s que un zorro parecido a cien mil otros. Pero me hice amigo de �l, y ahora es �nico en el mundo.
Y las rosas estaban muy inc�modas.
- Ustedes son bellas, pero est�n vac�as � agreg�. � No se puede morir por ustedes. Seguramente, cualquiera que pase creer�a que mi rosa se les parece. Pero ella sola es m�s importante que todas ustedes, puesto que es ella a quien he regado. Puesto que es ella a quien abrigu� bajo el globo. Puesto que es ella a quien proteg� con la pantalla. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas mat� (salvo las dos o tres para las mariposas). Puesto que es ella a quien escuch� quejarse, o alabarse, o incluso a veces callarse. Puesto que es mi rosa.
Y volvi� con el zorro:
- Adi�s � dijo...
- Adi�s � dijo el zorro. � Aqu� est� mi secreto. Es muy simple: s�lo se ve bien con el coraz�n. Lo esencial es invisible a los ojos.
- Lo esencial es invisible a los ojos � repiti� el principito a fin de recordarlo.
- Es el tiempo que has perdido en tu rosa lo que hace a tu rosa tan importante.
- Es el tiempo que he perdido en mi rosa... � dijo el principito a fin de recordarlo.
- Los hombres han olvidado esta verdad � dijo el zorro. � Pero t� no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa...
- Soy responsable de mi rosa... - repiti� el principito a fin de recordarlo.



P.D. Todas las bendiciones para ti Antoine de Saint-Exup�ry (1900-1944).


Saturday, January 29, 2005

Obsesiones

Aqui, es un peque?o cuento que habla de mis intereses y obsesiones: en este caso, Dios y lo infinito.
?Qu� es un hombre sin obsesiones?

Aqui


Aqu�, los d�as y las noches est�n a solo un paso, y aunque s� que existen otros siete iguales a mi, la soledad y el miedo son inagotables.
Para olvidarme de todo aquello invento juegos; me gusta imaginar que soy otros, una vez imagin� que era un d�bil rey casado con una hermosa y valiente reina, que ten�amos catorce hijos, imagin� a los hijos de mis hijos, a los hijos de los hijos de mis hijos y a los hijos de los hijos de los hijos de mis hijos; imagine a todos y a cada uno de ellos desde su concepci�n, su desarrollo y su fin, algunos eran fuertes, s�lidos o hermosos, y yo me sent�a orgulloso, otros eran mas bien d�biles, anodinos o mediocres.
Otra vez so?� que era una poderosa torre en ruinas que pertenec�a a un castillo viejo y abandonado que estaba rodeado por un bosque de �rboles muertos y que entre mis almenas anidaban palomas negras.
Pero a lo que m�s me gusta jugar, es a que soy un caballo, a veces soy un mustango y entonces corro desbocado y derribo todo lo que encuentro al paso hasta que me canso o me capturan, en otras ocasiones soy un caballo de batalla y entonces aunque sereno soy bravo, mido mis pasos y ataco.
El rumor de la guerra y la guerra misma son la constante de mi existencia en vigilia, por eso le rezo a Dios para que me libre de ser capturado; la duraci�n de las batallas son muy variables pueden durar d�as, semanas, meses o a?os, otras duran horas, aunque ha habido guerras de tan solo unos cuantos minutos.
Nuestro destino en la batalla esta determinado por Dios, eso todos lo sabemos y aunque como ya lo dije, le rezo para que me proteja, a veces creo que nuestro destino a Dios no le interesa mucho y que �l en su mundo esta ocupado en otra batalla igual o peor que la nuestra, y que Dios le reza a otro Dios m�s poderoso que �l, y as� todo es una cadena de guerras y Dioses tan larga o m�s como los hijos de los hijos de mis hijos que he imaginado.


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Con Orbe Dub